Empiezo a ver borrosa tu cara en mi mente
y espero que se mantenga así.
Ver tu reflejo en el agua turbulenta
es mejor para mí.
El dolor no pesa menos,
sólo he aprendido a sentirlo
menos doloroso.
Aún te veo cuando salgo a la calle.
Tantos rostros parecidos al tuyo,
pero ninguno te pertenece.
¿Será que para encontrar la paz
debo olvidarte?
