Si llenara una piscina
con todo lo que he llorado,
el mundo que conocemos
ya no existiría.
Sólo habría mar.
Mar
y nada más.
Una pequeña isla
donde habito
sería lo único de tierra
que encontrarías.
Lo profundo del mar
es tan profundo
como mi dolor.
Y las lágrimas de alegría
que alguna vez derramé
se convierten en lluvia.
Tengo veinte años
y ya llené el mar.
¿Qué pasará en veinte años más?¿Lloraré tanto?
¿Viviré tanto?

